
Aúnque pueda parecerlo, no es una serie triste ni mucho menos, tiene momentos verdaderamente desternillantes y otros desgarradores, como la vida misma. Supongo que ahí radica la genialidad de la obra de Allan Ball en general, guionista de la serie y más conocido por ganar el Oscar por American Beauty.
Es curioso que Allan Ball, no tuviera claras más que un par de pinceladas de la trama; y que la conclusión final de la obra haya quedado tan redonda. Porque sí señores, estamos ante uno de los mejores finales que una serie podría tener.
Por tanto, mis más sinceras recomendaciones por una de las mejores series (sino la mejor en su registro) que ha podido caer en mi mula (digo en mis manos) últimamente. Tiene 5 temporadas y concluyó en 2005, sentando precedente en un tema que se había tocado poco en el mundo televisivo: la vida y la muerte, tal cual. Si estáis hartos de las series de gremios no le hagáis ascos a esta entrañable y también extraña familia de "enterradores".
Y para abrir boca, la sintonía:

